
¿Qué es ese lugar al que vamos, al que lleva el camino que tomamos por error cuando estamos llendo a casa?
En esa esquina levanto la vista como si hubiese llegado al punto donde debo doblar. Voy caminando sin registrar cuántas cuadras hice, cuántas faltan, qué calle pase. Pero en esa esquina la energía sube como luz por mi columna y en el impulso me sorprendo de lo que miro sin querer. El nombre de la calle escrito en la esquina es lo único que me confirma que siempre sucede en el mismo sitio.
En esa esquina el mundo empieza a rotar mas rápido de lo que camino.
Y me detiene ahí, donde quiero y no.
Quiero y no.
Y los dos, chocando, nacen el pulso. Que pareciera impulso y no es, pareciera energía. Pulso que impulsa. Energía que nos arranca. El pulso es vida y la vida esa contradicción.
¿Por qué asusta, entonces, la contradicción?
¿Asusta la Vida?

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